Por qué no todos deberían cambiar de prepaga
**Por qué no todos deberían cambiar de prepaga
(y por qué insistir en cambiar suele ser un error)**
En salud privada circula una idea peligrosa, repetida incluso por asesores:
“Si aparece algo más barato, siempre conviene cambiar.”
No es criterio.
Es simplificación.
Cambiar de prepaga no es una decisión correcta por definición.
Es correcta solo en determinados contextos.
En otros, es directamente un error caro.
La creencia que desordena decisiones
La mayoría decide bajo estas reglas implícitas:
-
si la cuota sube, hay que cambiar
-
si alguien ahorró, yo también debería
-
si hay una marca más barata, conviene pasarse
El problema es que esas reglas ignoran la variable más importante en salud privada:
👉 el momento y el perfil real de cada persona
En este sistema, la misma decisión puede ser:
-
correcta para alguien
-
equivocada para otro
Y eso es lo que casi nadie explica.
Cuándo cambiar NO mejora nada
Cambiar de prepaga no suma valor —y sí agrega riesgo— cuando:
-
la persona ya usa una cartilla que le funciona
-
tiene continuidad médica que perdería
-
el plan está alineado a su edad y uso real
-
el “ahorro” existe solo en la cuota, no en la cobertura
En esos casos, cambiar no es optimizar.
Es romper un equilibrio que ya funciona.
El error de confundir movimiento con mejora
Cambiar da sensación de control.
Pero acción no es lo mismo que mejora.
En salud privada, mejorar implica entender:
-
qué se usa de verdad
-
qué se paga realmente
-
qué se perdería al cambiar
Si ese análisis no existe, el cambio es solo movimiento.
Y el movimiento mal hecho se paga después.
El criterio correcto (el que casi nadie usa)
La decisión correcta no es cambiar ni quedarse.
La decisión correcta es revisar con información.
Revisar permite:
-
confirmar que el plan actual sigue siendo lógico
-
o detectar una alternativa mejor sin perder lo importante
Cambiar sin revisar es impulsivo.
Quedarse sin revisar es inercia.
👉 Ambas cosas cuestan dinero.
La regla mental que ordena todo
En salud privada no se decide por precio ni por marca.
Se decide por adecuación al uso real.
Cuando esta regla se respeta:
-
muchas comparaciones se simplifican
-
muchos cambios dejan de ser necesarios
-
muchos errores se evitan antes de firmar
Elegir bien no significa moverse todo el tiempo.
Significa saber cuándo no moverse.
No todos deberían cambiar.
Pero todos deberían entender por qué están donde están.
Eso no es opinión.
Eso es criterio.
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