Una pareja de 31 y 33 años pagaba de más por su prepaga sin saberlo

 

Una pareja de 31 y 33 años pagaba de más por su prepaga sin saberlo

No tenían enfermedades.
Usaban siempre la misma clínica.
Pagaban la prepaga “de siempre”.

Y aun así, estaban pagando de más.

Este caso es más común de lo que parece, especialmente en personas jóvenes que creen que no hay mucho para revisar porque “todavía no usan casi la cobertura”.


El escenario real

  • Edad: 31 y 33 años

  • Estado: pareja, sin hijos

  • Salud: sin preexistencias

  • Uso del sistema: controles básicos, alguna consulta ocasional

  • Prepaga: una de las grandes del mercado

  • Situación clave: se terminó una promoción inicial y hubo cambio de franja etaria

Hasta ese momento, nunca se habían detenido a analizar el plan en detalle.
Pagaban y listo.


Qué pasó (el punto de quiebre)

En el último ajuste anual, la cuota subió fuerte.

No por un cambio de plan.
No por un problema de salud.
Sino por dos cosas que casi nadie revisa a tiempo:

  1. Fin de la promoción comercial

  2. Cambio de categoría por edad

La cuota pasó a reflejar el precio real de lista.

Y ahí apareció la duda:

“¿Esto es lo normal o estamos pagando de más?”


Lo que revisamos (y casi nadie revisa)

Cuando analizamos el caso, no miramos solo el precio.

Revisamos:

  • Cartilla real que usaban (no la “teórica”)

  • Clínicas a las que efectivamente iban

  • Tipo de consultas que hacían

  • Coberturas que nunca utilizaban

  • Alternativas equivalentes dentro del mercado

El resultado fue claro:
pagaban por cosas que no necesitaban y no usaban.


El antes y el después

Antes

  • Plan alto dentro de una prepaga grande

  • Cuota inflada por fin de promo

  • Coberturas premium que no utilizaban

Después

  • Plan alineado a su edad y uso real

  • Misma clínica de referencia

  • Menor costo mensual

  • Sin perder calidad médica

El cambio no fue “a algo barato”.
Fue a algo más lógico para su momento de vida.


El error que cometió esta pareja (y comete mucha gente)

Creer que:

“Si estoy sano y no uso mucho la prepaga, no hay nada para optimizar”.

En realidad, ese es el mejor momento para revisar:

  • No hay urgencia

  • No hay rechazos

  • No hay preexistencias

  • Hay margen de elección

Esperar a “cuando haga falta” suele salir más caro.


El criterio profesional que casi nadie explica

Las prepagas:

  • Cambian promociones

  • Ajustan por edad

  • Reordenan planes

  • Modifican condiciones con el tiempo

Lo que era lógico a los 27
no siempre lo es a los 31 o 33, aunque la salud sea la misma.

Revisar no significa cambiar.
Significa entender si lo que pagás hoy tiene sentido.


Para quién aplica este caso

Este escenario suele aplicar si:

  • Tenés entre 28 y 40 años

  • No tenés enfermedades preexistentes

  • Usás siempre las mismas clínicas

  • Tu cuota subió fuerte en el último tiempo

  • Nunca revisaste alternativas reales

Si te sentís identificado, vale la pena analizarlo.

No todas las personas deberían cambiar de prepaga.
Pero muchas deberían revisar antes de seguir pagando por inercia.

Si querés saber si este caso se parece al tuyo,
la única forma es mirarlo con números y criterio, no con suposiciones.

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